Se necesitaría seguramente una enciclopedia (de las de antes) para hacer una aproximación a la población del Perú. Cualquier otra simplificación carecería de sentido, pero... allá vamos.
Es evidente que los turistas apenas llegamos a conocer la realidad del país, en ninguno de los sentidos. Difícilmente salimos de los lugares que han preparado para nosotros o, en el mejor de los casos, de las zonas más tranquilas y vigiladas de las ciudades.
No obstante podemos sacar nuestras conclusiones, equivocadas o no:
Seguramente, lo que más nos impresiona es el componente indio. Están presentes por todas partes, y, además de sus rasgos, los delatan sus vestimentas. Son particularmente las mujeres quienes más utilizan las vestimentas tradicionales: las polleras, el sombrero hongo y la "lliclla", la colorida tela de aguayo que llevan a la espalda y que sirve como mochila, como transporte para los niños o, simplemente, como complemento al vestido.
Da la sensación de que el componente racial es clave en la estratificación social. Por la calle se ven tipos humanos más o menos morenos, con mayor o menor componente indígena en su mestizaje. Los blancos más blancos solamente se ven por la televisión, bien como presentadores o como políticos.
Los indígenas, en general, no parecen haber abandonado sus vestimentas ni su idioma, sea quechua o aymara. Algunos de ellos tienen muchas dificultades con el español, o no lo utilizan en absoluto. No obstante, son muy pocos los carteles en quechua o escritos en los dos idiomas
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