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EL ITINERARIO

lunes, 18 de noviembre de 2019

EL ITINERARIO


Este blog pretende contar las experiencias de dos españoles en un viaje por el Perú que se desarrolló entre los días 2 y 23 de julio de 2019.
Aunque el viaje ya terminó, la idea es que el blog vaya cambiando media que vamos recogiendo recuerdos y subiendo fotografías.  NO SE LO PIERDA.

El itinerario recorrido fue el siguiente:

Día 2: Viaje de Gijón a Madrid. Salida para Perú. El vuelo.

Día 3: Llegada a Lima. Viaje a Cusco.

Día 4: Tour por el Valle Sagrado: Sacsayhuaman, Puka Pukara, Tambomachay, Písac.
El primer Tour


Día 5: Cusco -Urubamba - Ollantaytambo.
Traslado a km 104.
Caminata hasta Wiñay Wayna,
Inti Punku y entrada en Machu Picchu.
Primera visita a Machu Picchu. Noche en Machu Picchu pueblo

Día 6: Huayna Picchu.
Segunda visita a Machu Picchu.
 
Corso (desfile) nocturno
.

Día 7: Museo Machu Picchu. Botánico. Desfile Aniversario Maravilla del Mundo.
Viaje a Ollantaytambo


Día 8: Ollantaytambo.
Viaje a Cusco. Moray, Chinchero, Maras.

Día 9: De nuevo en Cusco.
Sacsayhuamán.
Centro de Arte Nativo.
Museos Cusco: Museo de Historia Natural. Museo Inka.
Coricancha

Día 10: Viaje en bus turístico a Puno: el "pan grande". Andahuaylillas. Raqchi. La Raya.

Día 11: Puno.
Chullpas de Sillustani

Día 12: Lago Titicaca.
Uros.
Noche en Amantaní.
Pachatata y Pachamama.

Día 13: Isla de Taquile. Regreso a Puno.

Día 14: Viaje a Tiahuanaco.
Amaru Muru.
Desaguadero.
Bolivia. De Desaguadero a Tiahuanaco.
Tiahuanaco y Puma Punku.
 Regreso a Puno. Bus nocturno a Cusco.

Día 15: Viaje a Paucartambo

Día 16: Paucartambo. El alojamiento

Día 17: Paucartambo. Fiestas de la Virgen del Carmen.
Las "Danzas" de Paucartambo.
Regreso a Cusco.

 Día 18: Vuelo a Lima. Lima

Día 19: Paseo por Lima. Plaza de Armas.

Día 20: Museo Larco. Paseo Lima: Mercado y barrio chino

Día 21: Viaje a Ica (pasando por Chincha)
Paracas

Día 22: Islas Ballestas
Sobrevuelo líneas de Nazca.
Viaje de Ica a Lima

Día 23: Vuelo a Madrid

domingo, 17 de noviembre de 2019

ESTO YA ES PERÚ: EL AEROPUERTO DE LIMA

En principio, lo más parecido que hay a un aeropuerto es otro aeropuerto. Y el aeropuerto de Lima no es una excepción: Se parece a cualquier otro aeropuerto del mundo, salvo... cuando te encuentras una tienda donde venden cosas como estas:








Llamas, alpacas, vicuñas, caballos de paso, un quenista... todo ello en plata y madera de caoba.
(La tienda es buena. Cara, pero buena)

Y, para rematar, este precioso armadillo en plata.

Entonces empiezas a saber que has llegado a Perú.

Y esa sensación la corroboras cuando escuchas por megafonía que acaban de cambiar la sala de espera de tu vuelo hacia Cusco. Y cuando llegas a la nueva hay un mogollón de gente queriendo entrar todos a la vez. Y entonces lo sientes...
¡Quillos, estáis en Perú!


sábado, 16 de noviembre de 2019

4 de julio: Valle Sagrado: Sacsayhuamán, Puka Pukara, Kenko, Tambomachay y Písac

El día 4, a primera hora, teníamos delante del hotel una movilidad en la que viajaba una guía (Verónica) Ellos serían los que nos llevarían a conocer el Valle Sagrado de los incas.
El viaje fue muy interesante, aunque algo apurado.




Gustosamente hubiéramos dedicado mucho más tiempo a cada uno de estos lugares. Cada uno de ellos individualmente tiene interés para llenar uno o más días, pero... no se puede tener todo.
Las fotos que tomamos se pueden ver AQUÍ

4 de julio: Urubamba y Ollantaytambo

Terminado nuestro tour por el Valle Sagrado, la movilidad nos llevó hasta Urubamba, donde íbamos a comer. Lamentablemente, apenas vimos este pueblo, de sonoro nombre: Una famosa cueca y un grupo de música andina lo llevan también.
El restaurante donde comimos se llamaba "Muña", creo. Luego supimos que muña es el nombre de un arbusto de cuyas aromáticas hojas que se hace una infusión.
La comida en el "Muña" fue de tipo buffet y pudimos ir tomando contacto con algunos interesantes platos de la rica gastronomía peruana. Fue el primer sitio en el que probamos el ceviche.



También probamos por primera vez la chicha morada. Sin alcohol y sin peligro para la estabilidad intestinal de los expedicionarios.
Cuando terminamos de comer nos fuimos de nuevo a la movilidad y salimos rumbo a Ollantaytambo, donde haríamos noche. Yo no lo sabía, pero se estaba fraguando una peripecia: en el restaurante se quedaba, sin que yo lo supiera, la cámara en la que más confiaba, la Nikon P600. Pensar que al día siguiente iba a estar en Machu Picchu sin llevar mi cámara me producía sudores fríos.
Afortunadamente la guía, Verónica, y el conductor de la movilidad se portaro y me llevaron de vuelta al restaurante donde habíamos comido. Allí estaba mi cámara. La recogí y me acercaron (dirección Ollantaytambo) hasta un cruce (al que unos días más adelante volveríamos) donde arreglaron con otra movilidad mi traslado a Ollantaytambo por una módica cantidad. Recuerdo que debieron de ser como 10 soles.
Apenas tuvimos tiempo para pasear un poco por el pueblo, pero... de la que volvíamos al hotel tuvimos una de las más hermosas visiones de todo el viaje. Frente a nosotros se veía, inconfundible, LA CRUZ DEL SUR. 

viernes, 15 de noviembre de 2019

5 de julio: Tren de Ollantaytambo al Km 104

El día 5 de julio, a primera hora, tomamos el tren en la estación de Ollantaytambo. Este tren es la forma habitual de acceder a Aguas Calientes, también llamado Machu Picchu Pueblo, desde donde se accede a Machu Picchu.
Nosotros nos bajamos de ese tren en un lugar conocido como Kilómetro 104 (sigo sin saber por qué se le llama así)
El viaje en el tren es muy interesante. Nosotros lo hicimos con la compañía Machu Picchu Railway. El trato fue, en todo momento, exquisito. Jorge, el jefe de tren nos resolvió el problema que teníamos con una maleta.
Don R, el gerente de la agencia V nos había dicho que podíamos dejar en Cusco una de las maletas y llevar una sola a Aguas Calientes. Que un propio nos la recogería cuando llegároamos al Km 104 y desde allí seguiríamos caminando para recorrer el camino inca corto, por el que se llega a Machu Picchu en un día.
Al tema. El viaje en el tren es muy interesante, Se desarrolla en paralelo al río (¿Vilcanota?) y va descendiendo desde el altiplano en que se encuentra Cusco hasta la "ceja de selva" donde está Machu Picchu.
Los viajeros observábamos sorprendidos somo iba cambiando la vegetación. Las laderas llenas de cactus y de la planta que en España llamamos "clavel del aire" iban dando paso a los arboles frondosos, muchos de ellos cubiertos por bromelias, mientras empezaban a aparecer helechos y las sorprendentes begonias silvestres (en españa las begonias son plantas cultivadas y mayoritariamente de interior)

jueves, 14 de noviembre de 2019

5 de julio: Del Km 104 a Wiñay Wayna

En el Km 104 nos estaban esperando el propietario de la agencia V, Don R. y el que iba a ser nuestro guía durante los dos próximos días, Miguel.
Miguel resultó ser un muchacho afable, culto y aficionado a hacer fotografías (aunque tan nacionalista y en algunos momentos intransigente con cualquier cosa que cuestionase a los "sagrados" incas como todo el resto de los guías que llegamos a conocer durante el viaje) Don R. también nos acompañó en nuestra caminata, siendo también para él la primera vez que hacía este recorrido.

Es una pena no tener referencias concretas en cuanto al horario de nuestras actividades en ese día.
La cuestión es que nuestra travesía comenzó por la mañana temprano, cruzando el río Vilcanota. Poco después nos encontramos con un puesto de control donde nos fuimos preparando con el protector solar y el repelente de insectos mientras nuestro guía y Don R. departían -largamente- con los encargados del puesto pues, al parecer, había alguna irregularidad. Pero, como "En Sudamérica todo es posible", que diría el Doctor, el problema se resolvió y pudimos continuar.

Muy cerca del puesto de control nos encontramos con las primeras ruinas de aspecto incáico y una huaca que, en este caso, era una piedra tallada con varios escalones.
A partir de ahí comenzamos a subir por lo que se conoce como "bosque de las nubes" o también, "ceja de selva".
El camino es precioso, con unas vistas alucinantes que van mejorando a medida que se gana altura sobre el río.
La vegetación, con orquídeas, bromelias y begonias es espectacular... y eso que estábamos en invierno.
No había muchas orquídeas en flor, pero una en especial, conocida como Wiñay Wayna "Siempre joven" (Epidendrum secundum) nos fue acompañando aquí y allá por todo el camino.
Orquídea "Wiñay Wayna" (Epidendrum secundum)

Especialmente bonita era una zona en la que el camino pasa junto a una pequeña cascada.



Después de una caminata no muy larga, alcanzamos las ruinas de Wiñay Wayna, una hermana menor de Machu Picchu, con múltiples edificaciones y terrazas. En una de ellas nos paramos a comer la bolsa de picnic que Don R. nos había entregado a primera hora.


Algo más adelante se encontraba el campamento de Wiñay Wayna, donde se quedaban los caminantes que venían de hacer todo el camino inca. Debe de ser una maravilla seguir todo el camino desde Cusco, pero para el tiempo que nosotros teníamos (tres semanas) hacer este último día fue una alternativa muy razonable y de la que quedamos muy satisfechos.

AQUÍ, las fotos

5 de julio: De Wiñay Wayna a Inti Punku

Las ruinas de Wiñay Wayna son espectaculares, y ya van preparando a uno para la profunda impresión que luego nos depararán las de Machu Picchu.

Los viajeros. Al fondo, las ruinas de Wiñay Wayna

Poco más allá de Wiñay Wayna se llega a la zona de acampada. A partir de allí el camino se hace empinado y alcanza su máximo desnivel en unas escaleras que los guías, no sin cierta sorna, llaman "Gringo Killer"
"Gringo Killer". Deberían poner un desfibrilador

Desde aquí ya queda poco para llegar a Inti Punku, la "Puerta del Sol". El lugar en que, por fin, damos vista a Machu Picchu. Es difícil no emocionarse un poquito.
Vista desde Inti Punku: Sí, "aquello del fondo" es Machu Picchu



5 de julio: De Inti Punku a Machu Picchu

Ahora el camino empieza a descender hacia Machu Picchu, que se ve en la lejanía. El camino se hace corto, porque la meta ya está cerca. La llajta de Pachakutek nos espera.

En la bajada hay algunas construcciones. Alguna huaca e incluso una intihuatana. A estas alturas


Pero lo que más atrae la atención es una gran roca a la que seguramente se ha venido rindiendo visitas desde hace mucho tiempo. Es una de esas cosas que tienen un misterio interior que las hace ser respetadas sin saber muy bien por qué.

5 de julio: Primera visita a Machu Picchu

Por fin llegamos a nuestra primera y más ansiada meta: Machu Picchu. Ese lugar maravilloso cuya icónica imagen hemos visto reproducida tantas veces en fotos, en portadas de discos y en mil y
un lugares más.









Como llegamos al caer la tarde, pudimos eludir esa "moderna" regulación que hace que el recorrido por Machu Picchu se parezca mucho al que se realiza al recorrer una famosa tienda de muebles sueca, que empieza por I y termina por KEA.
Como teníamos la suerte de ir con un buen guía, Miguel, pudimos aprovechar bien nuestra visita.
En primer lugar nos hicimos las fotos de rigor (esperando pacientemente la cola que al efecto se forma) y luego nos dirigimos hacia otras terrazas desde donde también hay una vista privilegiada de la llajta.




Luego nos dirigimos a una caseta donde un guarda, de los de acullico en la mejilla, tomaba nota de nuestros nombres, números de pasaporte y de la hora de nuestra entrada. Tras recorrer un bonito camino llegamos al Puente Inka, impresionante sobre todo si uno piensa en cómo se ha podido construir aquel muro.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

6 de julio: Subida a Huayna Picchu (y posterior bajada, que se las trae)

La caminata desde el km 104 hasta Machu Picchu no pasó sin dejar huella. Al menos en mí (Eladio) y el mismo día por la tarde notaba ya sus efectos en forma de rigidez y dolor en los gemelos (los músculos de las pantorrillas)
La verdad es que estaba muy bloqueado con la inminente subida a Huayna Picchu. Había visto varios vídeos por Internet y había imágenes de algunas zonas que me daban mucha...¿impresión?. No, miedo, directamente.
Y por más que el Doctor trataba de convencerme (vía WhatsApp) de que aquello no era tan fiero como lo pintaban y de que muchos de los vídeos estaban exagerados en su perspectiva mediante el uso de objetivos angulares, yo no las tenía todas conmigo.
Así que cuando me desperté por la noche con fuertes dolores en los gemelos estaba completamente convencido de que no iba ni a intentar subir al Huayna Picchu. En cualquier caso, repetiría la visita a Machu Picchu, algo que ya me hacía más que feliz.
Por la mañana, los dolores de las piernas persistían, pero, afortunadamente, fueron cediendo a medida que me iba poniendo en marcha, así que decidí que iba a intentar subir.
Y fue, sin duda alguna, la mejor decisión que he tomado nunca. Con mis dolores de piernas fui superando -ayudado por mis compañeros de "cordada"- los lugares que repetidamente había visto en los vídeos de Internet, incluso las famosas "escaleras de la muerte", cuya bajada ofrecía imágenes escalofriantes, con todo el valle del Urubamba al fondo. Y es que el recorrido por Huayna Picchu había cambiado y ese tramo de escaleras no lo bajamos, sino que lo subimos, lo cual es muchísimo más fácil.
Gracias al Dotor, a mis compañeros y mis ganas de alcanzar la cumbre, ahora, cada vez que veo la foto clásica de Machu Picchu y el Huayna Picchu al fondo, puedo decir con orgullo: "Yo estuve ahí"








Todas las fotos AQUÍ

6 de julio: Segunda visita a Machu PIcchu

Una vez conquistada la cumbre del Huayna Picchu y vencidas las vertiginosas rampas del descenso, nos quedamos solos, sin Don R. ni nuestro guía, Miguel, que había terminado ya su jornada con nosotros.
Nuestro billete a la cima del Huayna Picchu incluía una visita a la llajta. En realidad, la visita del día anterior había sido en plan un poco "pirata", pues no teníamos entradas para hacerla.
Sin darnos mucha cuenta, y evitando las mayores colas, entramos en la ciudadela y comenzamos la visita y fuimos pasando de unas estancias a otras. En un momento dado decidimos que queríamos volver a las plataformas que Miguel nos había comentado que tenían algunas de las mejores vistas de la llajta. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que todo el recorrido estaba balizado por flechas y nosotros lo estábamos haciendo a la contra. Seguimos, pues, contra corriente hasta que nos topamos con unos amables guardas que, insensibles a cuanto les contamos, nos impidieron seguir retrocediendo.
Así que, poco a poco, fuimos abandonando aquél mágico lugar, que no olvidaremos mientras vivamos.








Todas las fotos de Machu Picchu 2ª vez AQUÍ

6 de julio: Bajada de Machu Picchu a Aguas Calientes (caminando)

Una vez abandonada la llajta incaica, nos preguntamos si seríamos capaces de bajar hasta Aguas Calientes y, lógicamente, nos respondimos que sí. Así que enfocamos el camino de bajada. Largo, pero mucho menos complicado que el de Huayna Picchu. El camino desciende por una ladera selvática llena de cosas que ver. Helechos, plantas, piedras. Una maravilla. Merece la pena bajar. Supongo que subir también merece la pena, pero es más duro.


El camino cruza varias veces la carretera Hiram Bigham, que sube a Machu Picchu y, al final, desemboca en ella y va, ya en llano hasta el pueblo de Aguas Calientes. Nos encontramos con algunas cosas interesantes, como esta capilla a la cual la empresa Inversiones Kaypacha le había regalado este recuerdo, que no supimos muy bien lo que era, si una casulla o un emblema o algo

 Cerca ya de Aguas Calientes nos llamó la atención una música bien andina en la cual sonaban quenas, violines y acordeón. La música procedía de los talleres de la empresa Consettur, especializada en el transporte de turistas entre Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo) y la llajta de Machu Picchu. Nos metimos en el recinto y estuvimos viendo a los músicos tocando y a los trabajadores de la empresa ensayando su coreografía. Nos dijeron que por la noche había un "corso" (desfile)