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EL ITINERARIO

martes, 12 de noviembre de 2019

15 de julio: Viaje a Paucartambo.

Así que el día 15 de julio nos vimos amaneciendo en Cusco y tomando una movilidad para ir a buscar el lugar del que salen los buses para Paucartambo.
Tuvimos la suerte de cara 😒 y, nada más bajarnos de nuestro taxi encontramos otra movilidad para Paucartambo. Un Toyota con bastante buena pinta. Ajustamos el precio e intentamos meter las maletas en el maletero del coche. No cabían las dos, así que decidimos que la otra iría con nosotros dentro del coche. Pero el momento de salir tardaba en llegar. A todas estas, el conductor de la movilidad iba hablando con otras personas,  que se iban subiendo al coche, hasta que todos los asientos estuvieron ocupados de manera que no quedaba otro sitio para poner la maleta que no fuera entre nosotros dos.
"Son sus costumbres y hay que respetarlas", que dijo aquel sabio. Al fin nos pusimos en marcha hacia Paucartambo



El primer tramo, hasta el cruce de Huarcapay es bastante llano y recto, como se puede ver. Íbamos un poco apretados, pero razonablemente bien. El conductor no parecía peor que el que nos había llevado por Bolivia.
Pero... ¡Ay, de nos pobres, seique! La carretera se iba poniendo cada vez peor, con más curvas, peor firme y, sobre todo, más alta sobre el fondo del barranco. Y nuestro conductor iba perfectamente a gusto, rápido y cortando a degüello aquellas curvas.
Pero bueno... llegamos a un pueblo. El conductor paró el coche y se bajó a hablar con una gente. Poco después volvió al coche y retrocedió en la carretera. Se bajó del coche y volvió con una caja grande de poliexpán, de forma cúbica. Estaba empeñado en que quería meter la caja dentro del coche. Intentó meterla en el maletero, donde estaba nuestra maleta, pero no entraba. No había manera de cerrar la puerta. Pero eso no es problema para un aguerrido conductor peruano. Dejó la puerta arrimada y se dirigió ufano hacia su puesto de conductor. Hubo que amenazarle con todo lo que teníamos para evitar que se pusiera en marcha. Y el hombre seguía sin ver problema en continuar el viaje en estas condiciones. Al final, Isidoro accedió a llevar sobre sus piernas la fenomenal caja hasta el pueblo donde debía ser entregada.
El viaje continuó con la misma tónica, hasta que me vi diciéndole al buen señor:
- Mire, nosotros tenemos prisa por llegar, pero más prisa tenemos por seguir vivos

Más adelante nos topamos con un todo terreno que no iba demasiado rápido, pero no se dejaba adelantar, así que la bestialidad.... digo... la velocidad media disminuyó hasta niveles aceptables.
Y de esta guisa, llegamos a nuestro destino, Paucartambo, a eso del mediodía

(esta es una frase que utilizan en Tineo, Asturias, para decir ¡pobres de nosotros!

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