Terminada nuestra visita a Tiahuanaco y Puma Punku fuimos devueltos... a toda velocidad a Desaguadero. El trámite de entrada en Perú fue rápido y enseguida estuvimos en nuestra "movilidad" para volver a Puno.
Allí nos dirigimos a nuestro hotel (Inka's Rest) para recoger las maletas y dirigirnos a la estación de autobuses, donde íbamos a tomar un bus nocturno hacia Cusco. Los buses nocturnos en Perú son una cosa seria. Bien equipados y con todos los servicios, constituyen una buena forma de aprovechar el tiempo cuando se quieren hacer muchas cosas en poco tiempo.
Nuestro objetivo era, en estos momentos llegar a Paucartambo para la festividad de la "Mamacha Carmen", que se celebra, como es lógico, el día 16 de julio.
Al diseñar, desde España, el itinerario de nuestro viaje descartamos la posibilidad de asistir a esta fiesta, pues pensábamos ir a La Paz para, desde allí, volar a Lima para continuar hacia el Sur. Los viajes de avión de La Paz a Lima resultaron ser escasos y carísimos, lo cual nos hizo decantarnos por esta modalidad.
Pero... había un problema logístico. Las dos baterías de la cámara Nikon P600 ("la buena") estaban agotadas. Y, claro, cargarlas era complicado. Afortunadamente el bus nocturno llevaba conexiones USB, pero estas se encontraban por encima de nuestras cabezas. Así que hubo que conectar el cable allí y, poniendo la cámara sobre los muslos, esperar a que cargara. La P600 tiene una lucecita LED verde que parpadea hasta el momento en que está cargada del todo. Entonces la luz se apaga. Horas de duermevela me pasé espiando de cuando en cuando la puñetera lucecita, que se resistía a dejar de parpadear. Al final, las dos baterías quedaron cargadas antes de llegar de nuevo a Cusco.
Aparte de esto, el viaje fue bastante agradable y no llegamos ni la mitad de cansados que si hubiéramos ido en asientos convencionales.
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