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EL ITINERARIO

martes, 12 de noviembre de 2019

22 de julio: Sobrevolando las líneas de Nasca

Y puede parecer increíble, pero así fue. Punto por punto.
Llegamos al mínimo aeropuerto de Nasca (donde nos hicieron pasar por las mismas formalidades que para cualquier otro vuelo) y, a corriendo cuanto podíamos llegamos hasta la avioneta.
Comenzó así el emocionante vuelo durante el cual casi no podíamos dar crédito a nuestros ojos. Es una experiencia inolvidable.

También lo es el vuelo en sí. Porque volar así es, verdaderamente, volar. Ir en un avión grande se parece más a ir en un autobús. Pero en la avioneta sientes que vas colgado de las alas y sientes lo que es la tercera dimensión cuando la avioneta gira, descendiendo fuertemente, cada vez que el piloto nos quería enseñar las líneas a los de un lado y el otro del aparato.

El vuelo, de unos 40 minutos terminó con un aterrizaje no muy brusco... y dándoles a los pilotos su correspondiente propina (del tema de las propinas se hablará en otra entrada de este blog)


El "astronauta" nos saluda



El mono





La Carretera Panamericana cortando una de las figuras. Un lagarto, casi perpendicular a la carretera




El "Cóndor"



"Tips are welcome" (se admiten propinas)

Del vuelo nos bajamos y, corriendo, corriendo, nos fuimos a tomar la movilidad que nos llevaría de nuevo a la estación de autobuses. El chaval que conducía hizo de todo, hasta subirse por las aceras.
Pero llegamos a tiempo

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