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EL ITINERARIO

jueves, 14 de noviembre de 2019

5 de julio: Del Km 104 a Wiñay Wayna

En el Km 104 nos estaban esperando el propietario de la agencia V, Don R. y el que iba a ser nuestro guía durante los dos próximos días, Miguel.
Miguel resultó ser un muchacho afable, culto y aficionado a hacer fotografías (aunque tan nacionalista y en algunos momentos intransigente con cualquier cosa que cuestionase a los "sagrados" incas como todo el resto de los guías que llegamos a conocer durante el viaje) Don R. también nos acompañó en nuestra caminata, siendo también para él la primera vez que hacía este recorrido.

Es una pena no tener referencias concretas en cuanto al horario de nuestras actividades en ese día.
La cuestión es que nuestra travesía comenzó por la mañana temprano, cruzando el río Vilcanota. Poco después nos encontramos con un puesto de control donde nos fuimos preparando con el protector solar y el repelente de insectos mientras nuestro guía y Don R. departían -largamente- con los encargados del puesto pues, al parecer, había alguna irregularidad. Pero, como "En Sudamérica todo es posible", que diría el Doctor, el problema se resolvió y pudimos continuar.

Muy cerca del puesto de control nos encontramos con las primeras ruinas de aspecto incáico y una huaca que, en este caso, era una piedra tallada con varios escalones.
A partir de ahí comenzamos a subir por lo que se conoce como "bosque de las nubes" o también, "ceja de selva".
El camino es precioso, con unas vistas alucinantes que van mejorando a medida que se gana altura sobre el río.
La vegetación, con orquídeas, bromelias y begonias es espectacular... y eso que estábamos en invierno.
No había muchas orquídeas en flor, pero una en especial, conocida como Wiñay Wayna "Siempre joven" (Epidendrum secundum) nos fue acompañando aquí y allá por todo el camino.
Orquídea "Wiñay Wayna" (Epidendrum secundum)

Especialmente bonita era una zona en la que el camino pasa junto a una pequeña cascada.



Después de una caminata no muy larga, alcanzamos las ruinas de Wiñay Wayna, una hermana menor de Machu Picchu, con múltiples edificaciones y terrazas. En una de ellas nos paramos a comer la bolsa de picnic que Don R. nos había entregado a primera hora.


Algo más adelante se encontraba el campamento de Wiñay Wayna, donde se quedaban los caminantes que venían de hacer todo el camino inca. Debe de ser una maravilla seguir todo el camino desde Cusco, pero para el tiempo que nosotros teníamos (tres semanas) hacer este último día fue una alternativa muy razonable y de la que quedamos muy satisfechos.

AQUÍ, las fotos

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