INICIO.

EL ITINERARIO

martes, 12 de noviembre de 2019

Se van agotando los días. Viaje a Pisco

En Lima obtuvimos los billetes para viajar, con la empresa Cruz del Sur, hacia la zona de Paracas y Nasca, con la intención de visitar las Islas Ballestas y sobrevolar las líneas de Nasca.
Así que, tras una brillante gestión de Isidoro nos vimos con los billetes para este viaje.

Sin embargo, un fallo "técnico" hizo que no estuviéramos en la estación a tiempo para tomar el autobús.
Había que buscar una movilidad que nos pudiera llevar, así que se lo consultamos a un taxista (o lo que sea, ello) y nos condujo hasta el lugar del que salen los vehículos hacia Ica, Pisco y Paracas.

Llegamos con cierta prisa, no fuera a ser que la "movilidad" arrancara, dejándonos en tierra... sí, si...
Como ya nos había sucedido otras veces en Perú, la furgoneta no tenía la más mínima intención de arrancar hasta que no estuviera llena del todo, pero del todo, incluyendo unos asientos plegables que había entre los asientos "normales"
Al menos nos dio tiempo a desayunarnos con unas "Yuquitas".

El viaje: bastante indescriptible. Nosotros dos éramos los únicos "gringos" de los más de veinte viajeros que ocupaban aquella "movilidad". Yo estaba sentado encima de un paso de rueda y no tenía otro lugar donde poner la mochila (íbamos a estar unos días fuera de nuestra base de Lima) más que sobre mis piernas. Y así... horas de viaje.




Aunque en principio no estaba previsto, la insistencia de una pasajera hizo que la furgoneta hiciera una visita al pueblo de Chincha.

Nuestra idea era volar desde Pisco a las líneas de Nasca. Así que cuando llegamos a Pisco le pedimos a un taxista que nos llevara al "aeropuerto" y así lo hubiera hecho... de haber sabido dónde estaba. Preguntando se va Roma... e incluso al aeropuerto de Pisco. Cuando llegamos nos dijeron que el vuelo de la tarde estaba completo y, todo lo más, nos podían reservar sitio en el vuelo del día siguiente. Afortunadamente no lo reservamos.
Decidimos entonces desplazarnos a Paracas con el fin de poder visitar las Islas Ballestas.
Una nueva gestión brillante de Isidoro nos permitió, no sólo contratar la visita a las Islas (a primera hora de la mañana, pues el Doctor nos había dicho que era cuando la mar estaba más tranquila) sino también obtener plaza en un autobús de Cruz del Sur para bajar hasta Nasca y en una avioneta para sobrevolar las líneas.
Nos dijeron que llegaríamos a Nasca a eso de la una o una y media de la tarde y a las 4 y media tendríamos el autobús para volver a Lima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario