un lugares más.
Como llegamos al caer la tarde, pudimos eludir esa "moderna" regulación que hace que el recorrido por Machu Picchu se parezca mucho al que se realiza al recorrer una famosa tienda de muebles sueca, que empieza por I y termina por KEA.
Como teníamos la suerte de ir con un buen guía, Miguel, pudimos aprovechar bien nuestra visita.
En primer lugar nos hicimos las fotos de rigor (esperando pacientemente la cola que al efecto se forma) y luego nos dirigimos hacia otras terrazas desde donde también hay una vista privilegiada de la llajta.
Luego nos dirigimos a una caseta donde un guarda, de los de acullico en la mejilla, tomaba nota de nuestros nombres, números de pasaporte y de la hora de nuestra entrada. Tras recorrer un bonito camino llegamos al Puente Inka, impresionante sobre todo si uno piensa en cómo se ha podido construir aquel muro.
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