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EL ITINERARIO

miércoles, 13 de noviembre de 2019

8 de julio: Viaje a Moray, Maras, Chinchero y vuelta a Cusco

Después de visitar el sitio arqueológico de Ollantaytambo abordamos nuestra movilidad para dirigirnos, por la misma carretera que nos había traído, hasta el lugar en el que yo había cogido la furgoneta cuando el asunto de la cámara de fotos. Allí cruzamos el río y en una impresionante arrancada atravesamos las vías del tren y nos metimos por un camino de tierra que al final nos llevó a una pista (carretera sin asfaltar) que nos terminó dejando en Moray.
Moray es un sitio peculiar. En una amplia zona de terreno se extienden varios conjuntos de terrazas al estilo incaico, que ocupan depresiones a modo de enormes agujeros.
Hasta el presente no se les ha podido dar otra posible utilidad que no sea la de servir de "laboratorios de experimentación" en los cuales los incas hubieran realizado distintos experimentos para aclimatar diversas plantas para su plantación en distintos lugares del imperio. Los guías, convencidos de que todas las bondades del mundo pueden ser atribuidas a los incas, lo repiten sin cesar.




Terrazas de Moray


Terrazas de Moray




Valle Sagrado
Más adelante, y ya por rutas asfaltadas llegamos a Maras, el lugar de las salinas. Allí, la surgencia de un riachuelo salado ha venido siendo utilizada desde tiempos del incario para obtener sal, producto de primera necesidad en cualquier parte del mundo. La obtención de la sal se realiza en balsas de poco fondo, donde el calor del sol va saturando el agua salada hasta hacer que en principio se vayan formando escamas de sal que luego llegan a precipitar y caer sobre el fondo fangoso.

Hasta hace algún tiempo se podía transitar por entre las balsas, pero en la actualidad está prohibido caminar por entre ellas.

Salinas de Moray

Vista general de las salinas










Balsas de la sal


















La sal, formándose en la superficie de las balsas




















La última etapa de este viaje nos llevó hasta Chinchero pero no sin antes realizar una parada en un cobertizo donde una señora cocinaba chicharrones de chancho en un horno que bien pudiera haber sido utilizado por los propios incas. También hacía chicha. Debemos confesar que, con grave riesgo para nuestra salud, tomamos alguna pequeña cantidad. Recuerda bastante a la sidra




Cocinando chicharrones

"Vitrocerámica" andina
Cocinando chicharrones




Traje colonial

Chinchero es un destino arqueológico y un centro textil. Como no disponíamos de mucho tiempo (este viaje, como el primero al Valle Sagrado era bastante apurado) sólo vimos desde la lejanía la estructura del pueblo y luego nos dirigimos a un centro textil, donde nos hicieron algunas demostraciones y luego compramos algunas de las prendas que producían. ¿Se podría haber hecho mejor y, seguramente, más barato en algún otro lugar? Seguramente sí. ¿Se llevaron nuestros guías alguna recompensa por habernos llevado hasta allí? Rotundamente sí.





Al final, nuestro viaje nos dejó en Cusco, donde ya estaba por terminar nuestra relación con Don R. y la agencia V.

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