Antes de llevarnos a Puno el autobús turístico nos paseó por Juliaca. Ya teníamos algunas referencias (provenientes del Doctor) respecto a que Juliaca era una ciudad fea y sin mayores atractivos. Y la ciudad lo confirmó con su color gris.
Puno es una ciudad portuaria y bastante grande. Además de eso tiene reconocido el título de "Capital del folklore del Perú". Parece ser que la fiesta de la Candelaria es allí una gran celebración. Lástima que cae en mala época, en plena temporada de lluvias.
En Puno encontramos un supermercado al estilo europeo, donde podíamos comprar de todo.
Es impresionante la circulación. Absolutamente caótica, a nuestros ojos. Los semáforos están colocados a mucha altura y cuesta acostumbrarse a mirarlos. Por lo demás, las preferencias de paso se sustancian a golpe de claxon. Quien toca más fuerte, pasa.
La ciudad del folklore nos mostró una morenada que estaba haciendo una presentación. Las mujeres llevaban sus trajes, pero los hombres iban "a la tela", es decir, de traje, corbata y sombrero.
(las fotos vendrán pronto)
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