Esta parte del viaje ya fue más tranquila. Nos acomodamos en el autobús y, mientras Perú nos agasajaba con una maravillosa puesta de sol nos fuimos acercando a nuestro alojamiento en Lima. Llegamos bastante tarde (para los horarios que se manejan allí), así que cogimos un taxi bastante "oficial" y llegamos sin sobresaltos.
Apenas dormitamos un poco, pues queríamos salir muy temprano de la casa para que la Avenida Faucett no nos jugara una mala pasada con la hora de salida (10:40) del avión hacia Madrid. Y hubo suerte. Llegamos con tiempo de aburrirnos en el aeropuerto Jorge Chávez, de Lima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario